Dame la mano que yo también estoy temblando, quizá podamos encontrar en un abrazo ese truco mágico que hace desaparecer la soledad. Subí conmigo a este rio tempestuoso, lo he intentado antes es cierto, y no lo logré. Más de una vez mis deseos salvaron a las esperanzas que caminaban al borde del precipicio, aún las conservo, con algún que otro parche sí, pero tengo para rato.
Te mentiría si te digo que tengo la clave exacta para hacerte feliz, ni siquiera la tengo para mí, lo que sí puedo decirte con toda la seguridad del mundo es que lo voy a intentar con todas las ganas y con mi corazón, para que la conozcamos juntos. Disfruto de cada día, porque cada uno de ellos vuelvo a elegirte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario