Las relaciones se terminan luego de la etapa inicial, cuando se van delineando las verdaderas identidades de los personajes.
En estos casos, con pesar se acepta que el otro no es lo que se esperaba y el alejamiento se produce con tristeza y aceptacion. Hay una mirada realista que permite darse cuenta de que han compartido un momento de las vidas pero que, de aqui en más, si siguen juntos se lastimaran.
En la adiccion al amor esto no ocurre. No existe tan mirada realista. Ésta es reemplazada por un pensamiento mágico y una creencia de que "El cambiara y todo volverá a ser como antes, como al principio". Y esta ilusión, esta promesa, es lo que marca el camino hacia la adiccion. El otro no es el que ella quiere: tiene rasgos de personalidad o una vida que no acepta en absoluto. Sin embargo, niega esta realidad y se convence de que esto es transitorio por que "Alguna vez fue distinto y puede volver a serlo". Y la realidad es que el otro nunca fue diferente. La ilusión deforma la realidad en la fase inicial del enamoramiento. Ademas, en el inicio de un vínculo, todos juegan sus mejores cartas y ocultan aspectos que puedan desencatar al compañero. Por lo tanto, el otro nunca será el que nunca fue. Y este hombre real no le gusta, a este hombre necesita cambiarlo.
De quien esta enamorada es de una persona de lo que el otro va a ser cuando cambie. Quiere al de su imaginación, pero en este envase.
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